El skate conquista las calles: historia, comunidad y pasión sobre ruedas

Patinar por la ciudad, sortear bancos y barandillas, sentir la libertad de moverse sin restricciones y convertir cada rincón urbano en un parque propio. Eso es lo que engancha del skate. Durante los momentos de confinamiento, cuando se permitió salir solo en horarios limitados, miles de skaters aprovecharon avenidas vacías como la Castellana en Madrid o las Ramblas en Barcelona para deslizarse a toda velocidad sobre sus tablas. Pero no fueron solo los veteranos: muchos nuevos aficionados, privados de la libertad habitual, se sumaron a la fiebre del monopatín, iniciando una auténtica reconquista de las calles.


José Antonio Muñoz, pionero del skate en España

José Antonio Muñoz, conocido como Doc por su parecido al personaje de Regreso al Futuro, abrió en 1975 Caribbean, la primera tienda de skate de España. Con 67 años, cabello canoso y espíritu indomable, ha sido testigo de todas las oleadas del skate en el país. Doc recuerda que durante el confinamiento las ventas de indo boards, tablas sin ruedas para entrenar el equilibrio en casa, crecieron notablemente, señal de que la pasión por patinar no desaparece nunca.

Cuando se subió por primera vez a un monopatín en 1968, pocos en España habían probado una tabla. Tras su estancia en la Universidad de Berkeley, trajo a España los modelos más avanzados de EE. UU., con ejes más silenciosos y mayor rotación. Participó en la construcción del primer skatepark privado en Arenys de Mar y colaboró con el Parque Sindical de Madrid, posiblemente el primer skatepark público del país. Incluso organizó exhibiciones en el Palacio de los Deportes de Madrid a finales de los 70, demostrando que el skate podía reunir a miles de personas en torno a la cultura urbana.

Hoy, con 67 años, sigue compitiendo en campeonatos europeos de slalom. “No voy a ganar, voy por la diversión y a reencontrarme con amigos”, dice sonriendo.


La creatividad del skate en casa

Durante el confinamiento, Instagram se llenó de vídeos caseros con hashtags como #yopatinoencasa, donde los skaters convertían mesas, pasillos y terrazas en improvisados parques urbanos. Esta creatividad reflejó cómo la pasión por el skate trasciende los espacios y se adapta a cualquier entorno.

Esteban Velarde, skater de 50 años y propietario de Innercity Goods, explica que tres grupos impulsaron el boom reciente: veteranos con ganas de patinar, antiguos skaters que retomaron la actividad y un gran número de chicas que empezaron a subirse al monopatín. Su empresa registró incrementos del 30 % en pedidos en junio y del 50 % en agosto y septiembre, con marcas internacionales como Zero o Apalancaos agotando stock en todo el mundo.


Generaciones que marcan la historia del skate

Velarde, fotógrafo y pionero en documentar el skate español, creció en el barrio de Retiro, Madrid, y fue testigo de cómo plazas céntricas se convirtieron en spots históricos. La primera gran explosión del skate en España tuvo lugar gracias a grupos como el suyo, inspirados por películas icónicas como Regreso al Futuro.

Rafa Bocanegra, de 22 años, encontró en el skate una vía de escape en su infancia y una forma de superarse. Campeón de España en la modalidad street, reconoce cómo esta disciplina le abrió puertas para viajar por Europa, competir y crecer personal y profesionalmente.

Gerardo Anaya, gallego de 30 años, también comparte cómo el skate se convirtió en parte de su identidad, acompañándole desde la adolescencia hasta la actualidad, combinando estudios y trabajo con su pasión por patinar.


Surfskate: la evolución del skate

El surfskate, disciplina que reproduce los movimientos del surf sobre el asfalto, ha ganado popularidad durante el confinamiento. Nacido hace más de 20 años en California, permite entrenar técnicas y dinámicas del surf sin necesidad de agua, lo que lo hace ideal para ciudades y pueblos de interior. Marcas españolas como Miller Division y Yow se han consolidado en este sector, patrocinando a surfistas y riders de élite que difunden la disciplina en redes y competiciones.


La moda y el skate: de la calle al mainstream

Desde los años 80, la estética skater ha influido en la moda urbana y, más tarde, en el sector mainstream. Marcas de lujo y grandes firmas deportivas han adoptado la estética del skate, creando zapatillas y ropa inspiradas en la comunidad. Sin embargo, los puristas siguen reivindicando la esencia original: un estilo de vida basado en la libertad, la creatividad y la calle.


Skate y comunidad: el barrio como epicentro

Hoy, skateparks y escuelas de skate se multiplican por toda España. La participación femenina se ha disparado, con referentes como Andrea Benítez, campeona nacional, que inspiran a nuevas generaciones. Las competiciones y eventos consolidan la comunidad, mientras el espíritu urbano sigue siendo el corazón del skate: patinar por las calles y vivir la ciudad sobre una tabla.

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